Despertando a Corazón

Despertando a Corazón

Ese día en La Saona, PasQ estuvo explicándome cómo sería el proceso. Me decía, que su deber iba a ser crear un entorno seguro donde poder experimentar. Un laboratorio, donde teníamos que analizar hechos, coger muestras, en algunas ocasiones añadiríamos ingredientes peligrosos que acabarían explotando, pero que otras veces conseguiríamos cosas preciosas. Yo no era capaz de entender ese “laboratorio”. Todo el rato pensaba, “¿Pero cómo me ayudará todo esto?”. Me hizo todo tipo de preguntas y en concreto, la que marcaría todo el cambio.

¿Por qué me has llamado?

En definitiva, qué me había motivado a llegar a esta situación. Yo le expliqué diferentes situaciones vividas recientemente y que quería evitar en un futuro. También qué locuras se me habían pasado por la cabeza, metas que quería alcanzar.

Tras tres horas hablando de todo en general, me marcó mis primeros deberes. Hacer una lista de objetivos y otra lista de lo que no quería en mi futuro.

Por allí andaba el pequeño Corazón. Corazón era el joven más inquieto del castillo, era adorable, juguetón, era joven aunque su bombeo había tenido que vivir muchas situaciones inesperadas. Su madre, la Reina, lo protegía con el máximo tesón. Su padre, el Rey, quería hacer de él un joven fuerte, valiente. Era mucho más permisivo y menos protector. Quería hacerle caer, para que llegara a ser un Rey capaz de afrontar cualquier obstáculo. A pesar de los intentos por obstaculizarle el camino, el Rey y Corazón eran uña y carne. Eran muy distintos, pero los dos casi podían leerse el pensamiento. El exceso de protección de su madre y su carácter, hacían que la relación fuera más distante con ella. Pero Corazón no atendía a lo que le dijeran los demás, ni siquiera sus padres. Ni tan siquiera las personas con más poder de todo el reinado. Él tenía su propio reino interior.

Corazón salía pocas veces del castillo. Le gustaba investigar y conocer nuevos mundos pero le costaba darse a conocer. Él soñaba con ser como su Rey. Un hombre fuerte al que todos querían y envidiaban. Se sentía orgulloso cada vez que el pueblo le entregaba canciones de admiración sobre sus hazañas.

La corte confundía su independencia con timidez. No le importaba estar solo, su mundo interior era tan rico que viajaba a otros lugares desconocidos sin salir del castillo. Esto le llevaba a parecer un joven distante y desapegado.

Había crecido con poco cariño, nunca lo pidió. Nunca se lo dieron. Y nunca lo echó de menos. Todo el mundo pensaba que tenía la fuerza de su Rey y el corage de su Reina. No parecía un niño que reclamara afecto. Además sus aventuras interiores se interpretaban como rarezas así que pocos se atrevían a preguntarle o interesarse por su interior.

Pero Corazón era feliz, él se sentía seguro. Con los años aprendió a entregarse a quien él quería y cuando alguien se acercaba a él para conocerlo, le entregaba todo su amor.

Ese día fue uno de aquellos que te tocan el corazón. Esa noche con PasQ, no fui consciente, la caricia  era muy superficial. Pero algo llamó la atención en el mundo propio de Corazón, que despertó en él ganas de salir al exterior y relacionarse con los demás.

No Comments

Post A Comment