Burlando al Rey de Espadas

Burlando al Rey de Espadas

22 de abril de 2015 – Encuentro nº 1

 

Quedamos en La Saona, un restaurante cerca de casa. Era un lugar tranquilo, con decoración ibicenca, muy relajante.La luz era perfecta y el espacio muy acogedor.

Yo ese día me había despertado positiva. Pero aún así necesitaba ponerme guapa para la ocasión. Como quien se viste de domingo para ir a la iglesia a presentarse ante “El Señor”. Llevaba un vestido azul marino con líneas rojas que durante el día recibió muchos alagos así que llegué al primer miércoles la mar de preparada para lo que podía venir.

Yo tenía una idea sobre el coaching. No me venía de nuevo. Había estudiado sobre ello y conocía algunos casos tanto de éxito como de fracaso. Sentía que tenía un cierto control de la situación y que ya sabía en qué y cómo PasQ podía ayudarme. Pensaba, que conocer el proceso me ayudaría a ir más rápido. Realmente aún no entiendo mi prisa por querer ir más rápido. Si llevaba tanto tiempo con esas barreras que bloqueaban que siguiera hacia delante, no entendía el ansia por acabar, sin aún haber empezado.

Yo tenía miedo. Miedo a abrirme a una persona o miedo a abrirme a mi misma. Miedo a la caja de Pandora. El miedo a mí misma lo podría sobrellevar. Pero el miedo a exponer mis ideas y sentimientos a un “desconocido” era nuevo para mí. No sentía que fuera miedo a que se burlara de mí o me pre-juzgara. O al menos no era eso lo que pensaba mi exterior. Puedo pensar que el miedo era a enfrentarme a reflejar una personalidad que no quería. No estaba acostumbrada a exponer mi verdadero “Yo” y siempre ponía no solo una barrera sino una fachada delante.

A los coach, les enseñan técnicas de asertividad y yo era experta en creer que detectaba esos momentos en los que un Coach te está haciendo “terapia” y pensando de otra forma en su interior.

Mi intención era detectar esos momentos, en los que sospechaba que el Arlequín quería burlar a la Corte.

El Rey y la Reina asistían al espectaculo de la Cena de Primavera. Como todos los años, un grupo de trotamundos animaban con música y trucos la velada buscando el entretenimiento de los comensales. Un colorido Arlequín se acercó a los tronos de honor y utilizaba su astucia para ganar al Rey con sus juegos. A la Reina no le gustaban los trucos de magia, quería proteger a su Rey de la mentira. Ella, muy orgullosa, no dejaría que nadie y menos un extraño Arlequín, se entrometiera y se burlara del poder e inteligencia de su Rey.

No te preocupes mujer. No me ofende este pintoresco aventurero. Solamente quiere sacar lo mejor de mí y hacerme entrar en su juego. Venga! Anímate tú también, no tengas miedo.

Solo existía una persona en el reinado a quien el Rey de Espacas no podía controlar. Esa era su Reina, la Reina de Bastos. Su otra mitad. La Reina era una mujer orgullosa, siempre había sido más adulta de la edad que realmente tenía. Su infancia la obligó a vivir adelantada a los acontecimientos. Esto le llevó a convertirse en una persona muy fuerte, pero también muy arrogante. Su intención no era la maldad. Su maldad solo le afectaba a sí misma.

El Rey admiraba a su Reina. Le tenía respeto, pero también miedo. Él sabía lo que sufría esa mujer en su interior. Era así por obligación, su pasado, era el culpable. Por eso, por comprensión, nunca se atrevía a ayudarla a entender que ella aún tenía mucho que aprender y que era igual de vulnerable que todos los demás. Él quería hacerle ver que eso, no era un problema. Incluso podía llegar a ser una oportunidad. Entrar en el juego del Arlequín no significaba ser engañado. Él no buscaba burlar su inteligencia. Solamente enriquecía su interior.

Como dijo PasQ en una de las situaciones, cualquier persona y cualquier circunstancia tienen algo que enseñarte. Y si no estás abierto ante esas situaciones, te perderás muchos aprendizajes.

Tonta de mí, incluso en el momento de oír esa frase pensé:

“No acabo de salir del huevo. He vivido muchos aprendizajes inesperados hasta del ser mas insignificante. No creo que con esas “frases lapidarias”, como les llama mi compañero Luis, tenga mucho que hacer conmigo. Yo soy mucho mas compleja.”

Ahí es cuando hizo acto de presencia la Reina de Bastos. Poco sabía en ese momento de lo que le esperaba poco después.

Pero todo esto, es adelantar acontecimientos porque estas reflexiones fueron las que descubrí después del caos, todo lo que no sabría hasta el segundo día.

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